Perfil del autor
1. Introducción
Me llamo Raquel Izquierdo Sopeña. Actualmente tengo 22
años, y en este periodo de vida que considero aún escueto, he practico una gran
variedad de deportes. A pesar de practicar deportes de muchas clases distintas,
mi mayor experiencia son los deportes que están más relacionados con la rama de
lo artístico y estética como son la gimnasia rítmica y el baile profesional.
Ambos, además de ser los que he practicado durante más años, son en los que más
progresos he conseguido alcanzar y de los que me siento más orgullosa de
realizar.
También acudí a otros deportes como psicomotricidad,
natación, baloncesto y volley ball. Unido a esto quiero destacar que suelo salir
con la bici dos o tres veces al mes, además de entrenar en el gimnasio tres o
cuatro días a la semana.
Por desgracia, este verano tuve que frenar un poco mi
relación con el deporte, ya que por una lesión que sufrí hace año y medio en
baile (rotura del menisco interno), he tenido repercusiones este periodo
vacacional y he tenido que estar en bastante reposo.
Pero he empezado este curso académico con mucho
entusiasmo, y con muchas ganas de mejorar. Gracias a la rehabilitación a la que
he estado acudiendo este mes de septiembre he mejorado mucho. Ahora estoy
implicada al 100% en fortalecer mi pierna, y en concreto, los músculos de
alrededor de la rodilla para evitar recaer. Por eso, he retomado tanto el
gimnasio como la academia de baile, y mi meta ahora es fortalecer mi cuerpo
para poder evitarle futuras lesiones de nuevo.
2. Capítulos
de vida
A los 3 años acudí a clases de psicomotricidad, y
permanecí en ellas los 3 años de educación infantil.
Cuando pasé a educación primaria, mis intereses en el
deporte modificaron, y me atrajo un deporte que es más estético: la gimnasia
rítmica. Este incluía no solo la coordinación del cuerpo sino también la
elasticidad y el equilibrio. Durante todo el periodo de primaria, estuve yendo
a practicar este deporte, y evolucionaba cada día un poco más. Hasta que llegué
a convertirme en una de las mejores de mi equipo, y mi entrenadora considero
que tenía el nivel suficiente para acudir a competiciones de forma oficial,
debido a mi elasticidad y elegancia en los movimientos. Sin embargo, mis padres
creyeron que era demasiada presión para una niña de 10-11 años y prefirieron no
dar el paso.
En sexto de primaria, empecé a darme cuenta que me
gustaba más el ritmo de las canciones que las técnicas tan precisas de la
gimnasia rítmica, y ahí fue cuando decidí empezar a bailar. Compagine durante
6º de primaria y 1º de la Eso ambos deportes. Pero finalmente me decante por el
baile, en concreto “batuca”.
Durante este mismo período, de 4 a 6º de primaria
comencé mis clases de natación. Aprendí aspectos básicos que desconocía como
los diferentes saltos, estilos de natación, y sobre todo, a mantener la
respiración debajo del agua (que fue algo muy complejo para mí durante mucho
tiempo).
En 2º de la Eso me apunté al equipo de baloncesto de
mi instituto, ya que mi prima mayor jugaba en él, y me incitó a que lo probara.
Me alegro que lo hiciera porque se me daba muy bien, y además me gustaba porque
me ayuda a mejorar mi coordinación óculo-manual, mi resistencia y mi velocidad.
Al año siguiente, quiso probar otro deporte y me
cambie de baloncesto a volley ball. Aprendí las diferentes técnicas básicas,
pero no me desenvolvía con la misma facilidad que con el baloncesto, así que lo
dejé.
Durante todo ese tiempo, seguí acudiendo a clases de
baile en una academia profesional (desde 6º de primaria hasta la actualidad).
Comenzaron siendo clases de batuca, pero con el tiempo cambié el estilo de la
música que bailaba y me adentré en el mundo del hip-hop. Realice varios bailes
urbanos como jazz funk, latín urban, comercial style y funcky, además del
hip-hop. También me introduje en el mundo del afro, ragga y dance hall, que son
todos bailes con procedencia africana. Finalmente, a día de hoy, me he centrado
más en la rama urbana y más comercial, porque los movimientos son más secos, y
la música más rápida y con cambios de ritmos. Esto te hace tener que estar más
pendiente, y necesitas unir movimientos de calidad con la música, para que
vayan a la vez y formen un dibujo precioso visualmente.
3. Acontecimientos
críticos
Uno de los momentos más especiales de mi infancia fue
el momento en el que mi entrenadora de gimnasia rítmica me dijo que quería que
compitiese de manera profesional. Eso me hizo sentirme realmente orgullosa,
porque sentí que se valoraba realmente mi trabajo y esfuerzo.
Pero al mismo tiempo, este sentimiento de éxito se acabó convirtiendo en un espacio de reflexión, ya que al no acabar compitiendo me quede con una sensación rara. Sentí que si me quedaba en el equipo de rítmica no podría evolucionar, pero tampoco quería dejar el deporte. Finalmente fue cuando decidí compaginarlo con el baile, y así poder darme opciones para decidir que hacer.
Cuando estuve en el baloncesto para mi fue un momento muy importante porque obtuve una medalla de bronce en la liga de toda la comunidad de Madrid. Para mí fue un logro muy grande, ya que siendo tan bajita jamás podría haber pensado que sería buena en un deporte donde se beneficia la altura.
Por último, el baile es mi mayor apoyo en el tema del deporte. Tras muchos años de trabajo duro, esfuerzo y dedicación, me siento orgullosa de lo que he conseguido con ello. A parte de confianza en mi misma, he alcanzado una forma física adecuada y un cuerpo bastante tonificado.
4. Influencias positivas y negativas
La práctica de baloncesto se debió a la influencia de mi prima, que realizaba ese mismo deporte, y me mostro todos los beneficios que podía ofrecerme.
En el baile siempre tuve influencias positivas porque yo lo realicé los dos años en el colegio con mi prima pequeña, a la que tengo muchísimo cariño y con la que a día de hoy sigo compartiendo la misma pasión. A partir de ahí cada una seguimos un camino distinto dentro de la danza, pero las dos apoyándonos mutuamente de forma positiva.
5. Relatos culturales y familiares más influyentes
En mi familia hay muchas enfermedades cardiovasculares, y desde hace unos pocos años atrás todos los miembros de mi familia han empezado a implicarse más realmente en la actividad física, dándole mucha importancia a la realización de deportes desde jóvenes, al comer saludablemente y a no ser personas sedentarias.
Por ello, en mi entorno cercano se realizan muchas actividades físicas y todos mis primos, sobre todo los más jóvenes, pertenecen a clubes deportivos, de futbol, baloncesto o incluso tenis. Pero no solo los jóvenes hacen deporte. Mi padre y mi tío juegan al pádel, una vez al mes, además de irse a andar todos los días y algún día esporádico van a montar en bicicleta.
6. Valores
e ideología personal
Los valores que desde mi punto de vista aporta el
deporte son el compañerismo, el respeto, la igualdad, compromiso, solidaridad y
lealtad ente muchos otros.
Esto se debe por un lado al trabajo en equipo, que permite
las relaciones entre los miembros del grupo o de la clase, promoviendo el
desarrollo de valores; y por otro lado, se debe al sentimiento de esfuerzo y de
autosuperación que se fomentan en este tipo de deportes.
7. Tema
vital
Recomiendo la realización de algún deporte porque te
aporta una gran cantidad de beneficios. No solo con respecto a la forma física
y a la salud, sino como forma de liberación de tensiones, de cuidar tu cuerpo y
tu mente, y de sentirte bien contigo mismo.
8. Otros
