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domingo, 2 de enero de 2022

Recensión 10: Deporte: educación y sociedad

TÍTULO:

Iniciación deportiva: Capítulos 1.4 y 1.5

1. Izquierdo Sopeña, Raquel

2. Fecha: 23/11/21

3. Descripción del texto, esquema o mapa conceptual:



4. Crítica personal

La defensa del carácter educativo del deporte no solo viene de parte de autores como Contreras, De la Torre y Velázquez (2001); sino que encontramos otros autores como Castejón (1995) que también defienden esta función del deporte. En este sentido, Castejón se apoya en el empleo del deporte para conseguir objetivos motores, cognoscitivos y afectivos. 

Por lo que, el desarrollo óptimo de la iniciación deportiva es imprescindible para que los alumnos consigan alcanzar un proceso de formación integral, unido a una formación específica deportiva.

5. Valoración personal

Como observamos tras la lectura, el deporte tiene muchos aspectos beneficiosos que aportar a la educación. En estos se encuentran no solo el aprendizaje de aspectos motores, técnicos, tácticos y estratégicos; sino también la promoción de valores, la mejora de la salud, el aumento del autoestima, el fortalecimiento del carácter, etc. Por ello, el deporte educativo debe desarrollarse con amplitud, debido a su aspecto transversal, y no limitarse a aspectos específicos de la asignatura de educación física.

Asimismo, también se ve reflejado en la sociedad esta nueva y mejor visión acerca del deporte. La manera en la que entendemos el deporte, nos afecta en su práctica; es decir, si vemos mayores beneficios a la hora de realizar deporte, lo practicaremos con una frecuencia mayor. De esta manera, se ha visto aumentada la frecuencia con la que se practica deporte tanto en la juventud como en las personas de mayor edad (debido a sus beneficios en la salud). 

Por lo que, el deporte está en un momento de alza actualmente, pero debemos seguir promoviendo su práctica hasta conseguir niveles más elevados.


6. Bibliografía

Castejón, F.J. (1995). Fundamentos de iniciación deportiva y actividades físicas organizadas. (pp. 31-51) Madrid: Dykinson.

Contreras, O., De la Torre, E., y Velázquez, R. (2001). Iniciación deportiva. Madrid: Síntesis.

Recensión 9: eSports

TÍTULO:

Deporte práctica motriz frente a videojuegos con competición

1. Izquierdo Sopeña, Raquel

2. Fecha: 16/11/21

3. Descripción del texto, esquema o mapa conceptual:

Existe un debate acerca de si considerar a los videojuegos con competición como deporte. El principal argumento es si en dichas actividades se considera que haya práctica motriz o no. 

Definimos el deporte como una situación motriz de competición, reglada e institucionalizada, de carácter lúdico. Al mismo tiempo, se considera situación motriz a la información que los deportistas deciden tomar para alcanzar los objetivos motores empleando las condiciones prácticas del entorno. Si unimos a esto, la puesta en acción de la conducta motriz, la cual implica la organización de un comportamiento motor, ambas están íntimamente relacionadas con el desarrollo motor.

Si delimitamos el deporte práctica motriz con los argumentos citados anteriormente, se requiere la puesta en acción de la corporeidad y la motricidad humana, con un compromiso motor de la gestualidad y/o técnica deportiva. 

Por todo ello, se considera que los videojuegos de competición no reúnen los requisitos necesarios para considerarlos como deportes. A pesar de cumplir con algunos de ellos como el carácter lúdico, y de suponer una actividad económica amplia; la falta de una práctica humana nada virtual y de corporeidad, hacen imposible su consideración como deporte actualmente. 

4. Crítica personal

Es muy compleja la tarea de identificar que cuestiones pueden considerarse deporte y cuales no. El principal motivo de ello se encuentra el la propia dificultad para definir el término en sí. 

Como encontrábamos en la lectura anterior, Castejón (1995) ya nos aportaba diversas definiciones para este concepto, de diferentes autores y que atendían a diferentes aspectos. Asimismo, el hecho de que cada autor atendiese a unos indicadores, suponía que las clasificaciones que hacía de los deportes eran diferentes. Algunas atendían al campo, otras al móvil, otras al tipo de movimiento, etc. Por lo que vemos que el propio Castejón expone dificultades a la hora de elegir una única división o consideración del deporte.

Con esto, quiero exponer la difícil tarea que supone el considerar o no como deporte a una cuestión nueva. En ese caso Hernández Moreno (2017) se centra en la definición del deporte según autores como Cagigal (1959), Diem (1966), Parlebas (2001), Lagardera y Lavega (2004), entre otros, para situar a los videojuegos de competición fuera del deporte. 

Al igual que este debate es extenso y complejo, ya que existen múltiples y diversas opiniones y argumentos a considerar, se encuentra un debate similar como es el de si considerar al ajedrez como deporte o no. Ambas actividades suponen el empleo de estrategias para conseguir el objetivo, tienen que tomar decisiones en el momento de acción y tienen que tener en cuenta diferentes aspectos del entorno donde se desarrolla la práctica. Pero, al mismo tiempo, ninguna de las dos supone una corporeidad o desarrollo motor complejo, ni implica el uso del cuerpo, ni su mejora física y/o expresiva. 

Por lo que este debate, se puede unir al del ajedrez, aunque creo que la respuesta para ambos no llegará aún hasta dentro de unos cuantos años.

5. Valoración personal

Entonces, si unimos ambos debates bajo la misma consideración, tenemos una respuesta clara desde mi punto de vista. Es cierto, que hay muchos aspectos que debemos tener en cuenta, que según el autor que decidamos seguir para definir el término deporte argumentaremos de una manera o de otra. Siguiendo la definición de Castejón (1995), el cuál considera al deporte como una actividad física que busca competir con uno mismo, con el medio o con otros; no puedo considerar a ninguna de estas actividades como deporte, puesto que no suponen ningún desarrollo motor, corporal ni gestual.

Es cierto, que tras una serie de decisiones tomadas en el momento de acción (táctica) para conseguir un objetivo final (estrategia), se pretende superar en primera estancia a los adversarios, y después, a uno mismo. Pero, como bien se expone, estas actividades solo incluyen la táctica y la estrategia, pero no engloban a la técnica. Este se debe a que ambos solo implican el movimiento de las manos y, como mucho, de los brazos, para realizarlos. 

Esta falta de técnica es la que hace que, desde mi perspectiva, no pueda considerar a estas actividades como deportes, a pesar de tener cualidades como la competición, la superación, la toma de decisiones o la estrategia. Ya que, si consideramos, que cualquier actividades que suponga un desarrollo cognitivo (activando el cerebro) y que reúna estas cualidades anteriormente mencionadas, es un deporte, consideraríamos que cualquier competición escolar matemática, de deletreo, científica, etc., es un deporte. 

6. Bibliografía

Cagigal, J.M. (1959). Hombres y deporte. Madrid: Taurus

Castejón, F.J. (1995). Fundamentos de iniciación deportiva y actividades físicas organizadas. (pp. 17-26). Madrid: Dykinson.

Diem, C. (1966) Historia de los deportes. Edita: Luis de Caralt. Barcelona

Hernández Moreno, J., Castro, U. y Navarro, V. (2017). Deporte práctica motriz frente a videojuegos con competición. Las Palmas de Gran Canaria: Dirección General de Deportes del Gobierno de Canarias y Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.

Lagardera Otero, F. y Lavega i Burgues, P. (2003). Introducción a la Praxiología Motriz. Barcelona: Paidotribo

Parlebas, P. (2001) Juegos, deporte y sociedad. Léxico de praxiología motriz.